
Catarsis
Ya voy varios meses del SERUMS y debo confesar que no está siendo una experiencia grata, o al menos no como lo imaginé. En primer lugar, no me siento médico, la mayor parte de mis labores se sienten muy ajenas a la medicina. Si se queda sin tinta una impresora, soy yo quien debo solucionar el problema. Lo mismo si se rompe una tubería, si no se paga la electricidad, si la cuatrimoto no funciona, si falta comprar un nuevo estabilizador o si la policía solicita grabaciones de las cámaras del puesto para investigar algún delito. Me gusta resolver problemas, pero para resolver esos problemas es realmente irrelevante si soy médico. La burocracia y la gestión administrativa ocupan casi todo mi trabajo, pensamientos y preocupaciones.
En teoría, debería trabajar más, o al menos eso me reclaman todo el tiempo. Pero debo confesar (con algo de vergüenza) que me resulta difícil cumplir con lo que se me exige. Estoy seguro que no soy el único que se siente así, pero al compararme con mis compañeros siento que me cuesta más que al resto.
Tal vez no debería pensar que a todos les resulta más fácil. Supongo que es normal amanecerse algunos días llenando historias luego de una campaña y salir temprano al día siguiente a una nueva. Supongo que también es normal haber pasado noches sin dormir y trabajar turnos extra por alguna emergencia. Realizar algún levantamiento de cadáver e irme a dormir pensando en las implicancias legales de no haber indicado que requería necropsia habiendo sido un accidente de tránsito. Imagino que a otros también les ha pasado. Estar solo en el establecimiento por dos semanas aguantando emergencias, supervisiones y una campaña. Haber tomado una decisión y luego, en la soledad de la noche, cuestionarse mi desempeño en alguna emergencia, no pudiendo dormir tranquilo pensando que si las cosas no salen bien, quizá sea el fin de mi carrera. No es raro tampoco trabajar afectado por cortes de electricidad y problemas de señal, sintiendo amargado e indefenso. A veces me frustra depender tanto de lo externo.
Sí, supongo que podría ser peor, siempre puede ser peor, pero ¿debería conformarme con eso? Quizá estoy soportando demasiado, aceptando todo sin reclamos. A veces pienso en mi forma de ser, prefiriendo mejorar para cumplir con lo que me corresponde sin realmente cuestionarme si está bien lo que me corresponde. Tal vez debería probar ser un joven antisistema; alzar la voz; decir lo que pienso: que el SERUMS no debería existir y que nadie debería pasar por esto; escribir al respecto. Debería darme ese tiempo, aunque usualmente solo me alcanza para apenas terminar a medias con lo urgente.
Lógicamente no estoy exento de culpa, no soy perfecto. Mis limitaciones me impiden hacer todo lo que quiero y debo, si pudiera hacer todas las cosas mejor y más rápido sin duda podría con aquello que me enfrento. Tampoco soy inocente, confieso que, en más de una ocasión, he evitado realizar alguna atención preventiva por miedo al papeleo, por no querer volver a amanecerme escribiendo. A veces me siento cansado y simplemente no hago lo que sé que debo. Parece que cuando las cosas se ponen difíciles no puedo decir que soy un buen médico.
A menudo me enfrento a la decisión de hacer algo por mí (como estudiar o avanzar en mis proyectos personales) o hacer algo por los demás (como visitar a un paciente contrarreferido u organizar una campaña de salud). Muchas veces me elijo a mí, justificando que, si adquiero más conocimiento o habilidades, a la larga será un beneficio para todos; que no es solo por mí, sino por mí y por el resto. Pero en el fondo no puedo fundamentar propiamente si es así. Si lo analizo fríamente, incluso me parece improbable. Intento no pensar en eso.
Quiero ser mejor, crecer, llegar más lejos. Me importa mi reputación, aunque no quiera admitirlo, y probablemente por eso me duelen las llamadas de atención. Sí me afecta cuando llega supervisión y me dice que todo está mal en el puesto, que, independientemente de lo que haya hecho, hay errores que anulan el resto de posibles mejoras o cosas buenas. Soy consciente de que es su trabajo; no les pagan por dar aplausos o felicitaciones, sino por encontrar fallos. También sé que la vida es así y que un adulto debe enfrentar las cosas con la frente en alto y pisando firme. Ando trabajando en ello, pero sin duda me afecta, aunque quizá como debería.
Ese tipo de cosas me hace sentir insuficiente, aunque sentirme mal es justamente aquello que me impulsa a hacer algo al respecto. No me gusta compartir cómo me siento, pienso que contar mis problemas no me ayuda a crecer ni me lleva a ningún lado (lo digo porque más de una vez lo he hecho). Sin embargo, hoy quiero escribir y soltar un poco de lo que llevo con la leve esperanza de sentirme más liberado y seguir adelante, aceptando que las cosas no están saliendo como esperaba. Al fin y al cabo así es el mundo, supongo que ya me tocaba.
Esperaba más de este año. Pensaba que tendría más tiempo, que podría hacer más cosas. Pero la realidad es que no he logrado lo que me gustaría. Sartre decía: “El hombre no es otra cosa que lo que él hace”, y yo siento que no he hecho mucho.
Y sí, me está costando. Me está costando el trabajo y la vida. Me está costando vivir con la intención de que mi paso por este mundo valga la pena. He sacrificado muchas cosas y sé que aún tendré que sacrificar muchas más para continuar avanzando y pisando firme, de acuerdo con mi forma de entender el mundo, con mis defectos y mis fallos.
Pero no quiero terminar este texto, que no lleva a ningún lado, con sabor a derrota. Aunque me dé bronca saber que fui yo quien me puso en esta situación, me perdono y hago las paces con mi pasado. Me viene a la mente la conversación con Rodrigo, quien en el minuto 19 me dijo: “El Rodrigo que estuvo en ese tiempo tomó las mejores decisiones que pudo con las herramientas que tenía”. Espero que toda esta catarsis sirva, que sea liberadora y transformadora, la de un individuo que transita en la tensión continua de ser sujeto y ser objeto, intentando tomar las mejores decisiones con el entendimiento y recursos que tenga en cada momento.